Descripción
Hacia el siglo XVI, las haciendas nacen como fincas agrícolas y ganaderas habitadas por familias acaudaladas y jornaleros en donde también se procesaba y almacenaba una gran variedad de productos. Con el paso del tiempo se han restaurado y acondicionado para diversos fines, entre ellos, las bodas. Son terrenos extensos conformados por un casco que es la parte más lujosa donde vivían los hacendados; así como, caballerizas, capillas, jardines, kioscos o fuentes que pueden adecuarse para la celebración.
El valor histórico, arquitectónico y ecológico de estos recintos se traduce en una gran ventaja: decoración sencilla. El secreto es no invadir su ambiente natural, sino aprovecharlo y descartar el urbanismo que se opone a su naturaleza campirana, rústica, bohemia y vintage.
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